Skip to content

Niki Lauda

23 de noviembre de 2013

-Qué difícil es definir a Niki con pocas palabras. Muchos hablan de que Schumacher es el espejo de Lauda 30 años después, pero resultaría tan vacía la comparación como inútil, aunque ciertamente si tenemos que hablar de 5 de los más importantes artífices de la historia del equipo italiano, Niki sería uno de ellos.

Lauda era la fórmula perfecta entre la racionalidad y la pasión. Discreto, reservado, comedido y perseverante. Lauda era el tipo de piloto modélico, el trabajador, meticuloso hasta el extremo en su preparación, sincero y difícilmente manipulable. Cumplidor como la copa de un pino, pero consciente de sus capacidades y derechos, por los que siempre luchó por lo que creía justo, convirtiéndose en un hombre difícilmente manipulable.

Lauda,_Niki_1973-07-06

Lauda fue un enamorado del motor desde pequeño

Nació en el seno de una familia rica, y se convirtió, contra la voluntad de sus padres de formarlo académicamente, en piloto de carreras en 1968. Sus comienzos no fueron fáciles, porque a pesar de pertenecer a una familia adinerada, se negaron a invertir un centavo en apostar por la pasión de su hijo. Lauda tuvo que abrirse camino en soledad a base de coraje y talento, lo que le atribuye un gran mérito a su ascenso como piloto.

Lauda llegó a la Fórmula 1 en tan solo 3 años. Tres temporadas ni siquiera completas y con muy poco brillo. Su debut se produjo en 1971 cuando el equipo en el que competía por entonces en Fórmula 2, March, le concedió un Fórmula 1 para participar en el Gran Premio de Austria, con no mucha fortuna. Se clasificó 21º sobre 22 participantes y tuvo que abandonar durante la carrera por la rotura de la dirección.

Sin embargo, lejos de venirse abajo, en 1972, consiguió hacerse piloto oficial de March junto al sueco Ronnie Peterson, pero el monoplaza no estaba a la altura de los mejores y no consiguió ni acercarse a los de cabeza. A pesar de ser un año para olvidar en líneas generales, Lauda consiguió algo que hizo despertar la atención de los cabecillas de los equipos grandes: aquel año ganó el campeonato británico de Fórmula 2. No era un logro brillante, sin duda, pero algo había cambiado.

Lauda junto a Peterson, compañero de equipo de March en sus inicios

Lauda junto a Peterson, compañero de equipo de March en sus inicios

BRM (British Racing Motors), una de las escuderías más potentes a nivel económico del momento, había plantado ante Lauda un suculento contrato por una temporada, que el austriaco no pudo rechazar. Sin embargo, caprichos del destino, volvió a encontrarse con un coche que no era lo suficientemente bueno como para competir en la parte alta. 2 puntos y 17º en la clasificación general fue toda la cosecha de 1973.

Pero en 1974 llamó a la puerta uno de los grandes: Ferrari. El equipo transalpino llevaba toda una década sin auparse con el mundial de pilotos, una losa demasiado grande que, a buen seguro, no le hacía mucha gracia a Enzo. Tampoco creo honestamente que Niki fuera visto entonces como ‘el salvador’, pues todavía no había despuntado y su nuevo compañero, Clay Regazzoni, era el piloto de la zona, rápido y experto.

Lauda firmando su primer contrato con Ferrari junto a Regazzoni

Lauda firmando su primer contrato con Ferrari junto a Regazzoni

Uno de los principales de la seguía en Ferrari, fue que la Scuderia concentraba sus mayores esfuerzos en el campeonato de prototipos, entonces más importante que la Fórmula 1. Pero este año las prioridades habían cambiado por orden de Enzo Ferrari. Luca di Montezemolo era por entonces el director del equipo, y Mauro Forghieri director técnico.

Lauda conversando con Enzo Ferrari y Montezemolo

Lauda conversando con Enzo Ferrari y Montezemolo

Niki Lauda terminó la temporada en 4ª posición con 38 puntos, mientras que su compañero Regazzoni se quedó con la miel en los labios en la última carrera al perder aquel campeonato por tan solo tres puntos de diferencia con Emerson Fittipaldi (52 frente a 55). La ‘SuperRata’, como así llamaban a Niki en alusión a sus incisivos, seguía sin dar el paso definitivo, pero con su primera temporada de rojo dio un gran salto de reconocimiento y respeto entre la familia del ‘Gran Circo’.

Niki junto a Fittipaldi en el podio del GP de Bélgica de 1974. Emerson ganó ese año el mundial.

Niki junto a Fittipaldi en el podio del GP de Bélgica de 1974. Emerson ganó ese año el mundial.

En 1975 nació uno de esos monoplazas que marcan época, de los admirados en salas de exposición gigantes en las casas de las marcas: el Ferrari 312T, en alusión a la innovación en la disposición del cambio de 5 velocidades, el cual era transversal y no en línea con el motor. Esta configuración permitió reducir la longitud del propulsor y mejorar la distribución de los pesos. Además, la pareja de engranajes cilíndricos necesaria para la rotación del cambio de 90° era más pequeña y ligera respecto a la utilizada normalmente en la salida del cambio. Sin lugar a dudas, fue una apuesta arriesgada y criticada por la prensa, pero que a la postre convertiría al 312T en un coche ganador.

El 312T fue un gran coche. la 'T' se relaciona con el novedoso cambio transversal que introdujo Ferrari.

El 312T fue un gran monoplaza. la ‘T’ se relaciona con el novedoso cambio transversal que introdujo Ferrari.

El cambió se acopló de una manera magistral al motor ‘bóxer’ de disposición trasera de 12 cilindros en V de 180°, con los cilindros en horizontal y opuestos, con bloque y culatas de aleación ligera. La cilindrada era de 2.992 cm3 y la potencia máxima de 495 CV a 12.200 rpm. Logró un gran rendimiento gracias a la reducción de los rozamientos internos. Todo ello le permitía alcanzar una velocidad máxima de 330 km/h.

Las peculiaridades del 312T las completan un chasis mixto monocasco con tubos de acero y paneles de aluminio que le ayudó a reducir el peso hasta 575 kg con agua y aceite (muy cercano al de un F1 actual). El monoplaza montaba frenos de disco y neumáticos Goodyear. Las gomas delanteras medían 9,20-20-13”, mientras que las traseras disponían de un perfil muy alto: 16,2-26-13. El embrague era multidisco.

75_GP_de_Espa_a_Montju_c_Niki_Lauda_amb_Mauro

Lauda y Forghieri, gran artífice del 312T

Sin duda, tanto Mauro Forghieri como los ingenieros Rocchi y Bussi, habían realizado un trabajo espléndido sobre el papel. Ya solo faltaba ver hasta donde lo podían llevar Lauda y Regazzoni.

Aquel año, 1975, la Fórmula 1 se citaba por primera vez el 11 de Enero en el Gran Premio de Argentina. La expectación era máxima, pero ninguno de los Ferrari consiguió entrar en el podio en la cita inaugural. Lo mismo sucedió en Brasil y Sudáfrica, siendo además Niki superado en rendimiento por Regazzoni. La rivalidad por entonces entre Clay y Niki era máxima, tanta, que culminó con un accidente entre ambos en la primera curva del Gran Premio de España. Llegaron parejos a la frenada, donde ninguno de los dos quiso levantar.

Colisión España 1975

Colisión España 1975

 Como es de suponer, la indignación en la cúpula de Ferrari era máxima y Enzo llamo insto a reunirse con Montezemolo en Maranello con carácter de urgencia.

Pero el 11 de Mayo en el Gran Premio de Mónaco las cosas dieron un vuelco absoluto. Lauda consiguió una magistral ‘pole position’ (más importante si se tiene en cuenta que aquel año se introdujeron por primera vez las líneas de salida en diagonal. El austriaco tuvo que luchar por mantenerse en la pista ante las inclemencias del tiempo en un trazado en el que pasar cerca de los muros es la tónica para marcar buenos tiempos. Salió con neumáticos de lluvia porque el tapiz estaba empapado y consiguió tirar más vueltas en el primer stint que nadie. Ello le dio una relativa ventaja en la segunda parte de la carrera, cuando el suelo ya estaba secándose.

Lauda ganó el GP de Mónaco de 1975

Lauda ganó el GP de Mónaco de 1975

La tensión era tal en aquel entonces en Ferrari, que ni Montezemolo se pudo contener al ver entrar a Lauda en primera posición. Corriendo y saltando se dirigió hasta la pista, donde levantó los brazos al cielo y comenzó, aunque él no lo sabía por entonces, una época marcada por un señor llamado Niki Lauda.

Lauda cruza la bandera a cuadros en el GP de Mónaco. Euforia en Ferrari.

Lauda cruza la bandera a cuadros en el GP de Mónaco. Euforia en Ferrari.

A partir de entonces, la cotización de Niki empezó a subir como la espuma, había dado ese ‘saltito’ de creerse de verdad lo bueno que era. Con ello llegaron 3 victorias en las 4 siguientes carreras (Bélgica, Suecia y Francia). En Holanda Niki no consiguió ganar, pero logró un segundo puesto que, a la postre, calmó el dolor de Montezemolo al ser alcanzado por el neumático trasero de Peterson durante una parada en boxes. No reparó la presencia del Lotus, consiguiendo esquivar primero el alerón, pero no así el neumático, que le fracturó una pierna y un brazo.

Lauda fue el primer piloto en bajar de los 7 minutos en Nürburgring: 6:58.600

Lauda fue el primer piloto en bajar de los 7 minutos en Nürburgring: 6:58.600

Luego llegaron Gran Bretaña y Alemania donde, a pesar de pinchar el neumático delantero izquierdo, consiguió hacer un podio y lograr la vuelta más rápida hasta entonces en el legendario circuito de Nürburgring (el primero en bajar de los 7 minutos: 6:58.600).

Lauda, en el podio, celebrando la victoria en el GP de Mónaco de 1975

Lauda, en el podio, celebrando la victoria en el GP de Mónaco de 1975

Pero sin duda, el colofón a una brillante temporada se produjo el 7 de Septiembre en el circuito de Monza (penúltima cita del calendario). Ferrari corría en casa ante su gente, ansiosa por ver ganar a un hombre de rojo tras una sequía de 11 años, cuando John Surtees ganó el mundial por última vez. A Lauda le bastaba con solo medio punto para asegurarse el título mundial de forma matemática, pues aunque Fittipaldi ganara las dos últimas carreras, Lauda lograría el campeonato.

Aquí fue donde Lauda mostró ese carácter frío, esa inteligencia y ese carácter calculador que tantas veces rememora Fernando Alonso. Regazzoni, primero, triunfó delante de su público y Niki, segundo, prefirió dejarse adelantar por Fittipaldi y no forzar el ritmo, lo que le permitió asegurarse los puntos necesarios para lograr el ansiado título. Italia estalló y Monza se convirtió en una gran fiesta. No contento con ello, el austríaco también ganó la última carrera, disputada en EEUU, que traería consigo el campeonato de constructores a la factoría de Maranello.

Lauda durante un instante del GP de Italia de 1975

Lauda durante un instante del GP de Italia de 1975

Ferrari y Lauda eran por entonces un rodillo que iba pulverizando records y rivales a su paso. Daba la perfecta sensación de que eran imbatibles. Era tal la hegemonía que, durante la primera parte del campeonato siguiente de 1976, Niki había ganado ya 5 carreras sobre 9.

Lauda celebrando victoria y campeonato en Monza junto a Regazzoni

Lauda celebrando victoria y campeonato en Monza junto a Regazzoni

Era sin lugar a dudas el piloto más rápido, el más determinante, el más fuerte mentalmente y el más seguro de sí mismo. Los rivales veían a Lauda como alguien imperturbable, fundamentada a parte de en su indudable talento, en su concentración y focalización absoluta para las carreras. Meticuloso y perseverante en el trabajo, fue capaz de moldear su talento al servicio del esfuerzo. Si Lauda tuviera que dar 30 vueltas más al circuito privado de Fiorano en unos entrenos para ganar una sola décima, a buen seguro que lo haría. Es simplemente el ejemplo perfecto de que el talento ha de ir inevitablemente ligado al esfuerzo para crear a un supercampeón. Y Lauda lo tenía claro.

Acaparaba un dominio tal que, antes del GP de Alemania en Nürburgring, aventajaba en 35 puntos a su inmediato perseguidor y máximo rival: James Hunt (61 frente a 26). Pero en el ‘infierno verde’ ocurriría algo que ni siquiera las peores premoniciones de Niki imaginaron: “este circuito se ha vuelto demasiado peligroso. Si te falla el coche, no te salva nadie”. El circuito estaba claramente desactualizado en cuanto a medidas de seguridad, pero por mayoría en las votaciones el GP se disputó.

El monoplaza de Lauda ardiendo tras el gravísimo accidente de Nürburgring en 1976

El monoplaza de Lauda ardiendo tras el gravísimo accidente de Nürburgring en 1976

Durante la 2ª vuelta el 312T de Lauda se salió de la trayectoria, colisionó contra las barreras y rebotó contra las piedras para finalmente incendiarse. Y por si no fuera suficiente, su monoplaza fue arrollado por Harald Ertl y Brett Lunger cuando quedó detenido en el medio de la pista. Dos valientes pilotos que, acompañados de Guy Edwards y Arturo Merzario, pararon sus coches y se enfrentaron a las llamas para tratar de salvar la vida de Niki.

El piloto austríaco perdió el conocimiento tras el impacto mientras su monoplaza ardía sin piedad. Su pasamontañas, carbonizado, y su casco extraviado. Se tardó algo más de un minuto en sacarlo del habitáculo al que se sumó otro eterno minuto para apagar las llamas que envolvían su cuerpo. La ambulancia se demoró hasta los 9 minutos y mientras tanto, la vida de Niki pendía de un hilo muy fino. Fue trasladado al Hospital de Mannheim, donde se diagnosticaron graves quemaduras de grado 3 en cabeza, brazos y manos; shock hipovolémico por abundante pérdida de líquidos y numerosos traumatismos corporales.

La vida de Lauda se debatió entre la vida y la muerte durante 4 infinitos días en la UCI del Hospital de Mannheim, donde llegó a recibir la extremaunción, manteniendo a medio mundo en vilo con su estado de salud.

La vida de Lauda corrió serio peligro durante 4 días

La vida de Lauda corrió serio peligro durante 4 días

Pero Lauda, hombre fuerte donde los haya, consiguió reponerse poco a poco, superando de una manera increíble todas sus dificultades. Inclusive, se negó rotundamente a una nueva intervención por Cirugía Plástica para reconstruir su rostro.

A pesar de su estado todavía convaleciente, Lauda no quiso renunciar al GP de Monza y tan sólo 42 días después de la tragedia volvió a competir. Además, con las victorias conseguidas posteriormente en Alemania, Austria, Canadá y EEUU las diferencias con Hunt se esfumaron y llegaron así a la última cita del campeonato, Japón, con 68 y 65 puntos respectivamente. Una vez más Niki había vuelto a resurgir de sus cenizas cuando todos lo daban por muerto, demostrando su carácter de supercampeón.

Así quedó el rostro de Lauda por las graves quemaduras

Así quedó el rostro de Lauda por las graves quemaduras

En Japón la carrera se celebró bajo una lluvia torrencial, en unas condiciones al filo de la temeridad. Sobre de la mitad de la carrera, Lauda decidió abandonar, dejando a todos los aficionados y periodistas atónitos, al reconocer que no tenía sentido poner su vida en manos del azar aquella tarde. A Hunt le valió con terminar tercero para hacerse con el campeonato del mundo de 1976 por solo 1 punto de diferencia.

Lauda y Hunt

Lauda y Hunt

 Sin embargo, un año después, en 1977, Lauda se tomaría la revancha por su cuenta, ganando en Sudáfrica, Alemania y Holanda, además de 6 segundos puestos. Se hizo así con el segundo campeonato del mundo, en el GP de EEUU, a falta de disputarse el GP de Canadá y Japón. Se había colado entre los más grandes de este deporte.

En cualquier caso, y de forma inesperada, Niki renunció a correr las 2 últimas carreras del campeonato aludiendo motivos de salud. El ‘Drake’, Enzo Ferrari, no daba crédito a la decisión del austríaco pues los motivos médicos nunca parecieron ser reales, sino más bien una excusa. Para más inri, tampoco renovó por 2 temporadas más como había prometido a Enzo. Lo cierto es que parece que a Lauda se le había subido un poco el ego a la cabeza. Eso, y el deterioro de las relaciones con el jefazo y el equipo, a parte de insistir en una mejora de salario descomunal, parecen haber sido los motivos de su marcha. Posteriormente se destapó que había pedido doblar su sueldo de 50.000 a 100.000 dólares.

Lauda celebrando el bicampeonato del mundo con Ferrari

Lauda celebrando el bicampeonato del mundo con Ferrari

Lo que estaba claro es que Niki pensaba que su salario no era proporcional a su valor como piloto, por lo que se marchó a la escudería Brabham (1978 y 1979), cuyo propietario por aquel entonces era Bernie Ecclestone, que ofreció al austríaco un cheque en blanco: 500.000 dólares. Por contra, los resultados cosechados fueron decepcionantes para un piloto de su talla, cuyo máximo logro fue regalar una victoria, 27 años después, al suministrador de motores Alfa Romeo.

Al terminar esa temporada, Lauda anunció que se mantendría al margen de la Fórmula 1, al menos, durante 2 años. Durante ese tiempo Lauda disfrutó de su familia, del nacimiento de su hijo Mathias y de la gestión de la compañía aérea que había fundado, Lauda Air.

Lauda corrió para McLaren los últimos años de su carrera. Gano su tercera corona en 1984.

Lauda corrió para McLaren los últimos años de su carrera. Gano su tercera corona en 1984.

 En 1982 regresó al ‘Gran Circo’ gracias, en gran medida, a una suculenta oferta de McLaren. Durante su primera temporada logró un meritorio 5º puesto, un gran resultado para un piloto que llevaba 2 años inactivo. Pero su mayor logro tras el regreso llegaría en 1984, cuando ganó su tercera corona mundial en la última carrera (GP de Portugal), imponiéndose a su nuevo y talentoso compañero de equipo, Alain Prost, por medio punto de diferencia. Con los 3 campeonatos, Lauda se convertiría así en el segundo piloto con más campeonatos tras Fangio (5), e igualando la triple corona de Stewart y Brabham.

En 1985, Prost empezó a marcar una nueva era, ganando el campeonato del mundo, lo que ayudó a Lauda para tomar la decisión definitiva de abandonar la competición.

Anuncios
One Comment leave one →
  1. ELF permalink
    23 de noviembre de 2013 21:09

    Un trabajo increíble!!

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s