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Vehículos clásicos, ¿una inversión de futuro?

9 de noviembre de 2013

-52 Millones de dólares. Ésta es la cifra que hace apenas un mes pagó un comprador anónimo por el Ferrari 250 GTO con número de chasis 5111, hasta ese momento propiedad del coleccionista de Connecticut Paul Pappalardo. Este precio supone un aumento de un 49% respecto a los 35 millones que se pagaron en junio del año pasado por un ejemplar del mismo modelo fabricado para Stirling Moss y que lo convirtieron en el coche más caro jamás vendido.

GTO1

No es casualidad que el 250 GTO en cualquiera de sus variantes sea uno de los automóviles más codiciados entre los grandes coleccionistas de automóviles del mundo.

Se trata de un vehículo fabricado de forma completamente artesanal, al que además de un diseño que, más que rozar, supera la perfección, lo acompaña un pedigrí de competición casi imposible de encontrar en otro modelo de automóvil matriculable. El modelo recién vendido en concreto se alzó con la victoria en el Tour de France de 1963 con el piloto francés Jean Guichet al volante.

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Pero a pesar de todo esto, ¿es realmente posible que su precio siga creciendo en los próximos años?

A la vista de las transacciones más recientes a nadie le sorprenderá si en unos años uno de estos vehículos acaba superando la barrera de los 100 millones. Más aún, a nadie le sorprenderá si algún otro modelo legendario, ya sea de la marca del cavallino o de cualquier otra, acabe por situarse en el terreno del GTO en lo que a precios se refiere.

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Y es que si echamos la vista unos años atrás, no solo ha sido el Ferrari 250 GTO el único vehículo histórico que ha visto su valor de mercado subir como la espuma. En este período de crisis en los que habría cabido esperar una relajación de la demanda para este tipo de bienes “superfluos”, los automóviles clásicos han acabado por convertirse en una inversión mejor que el oro.

Por lo menos así lo establece el índice HAGI (Historic Automobile Group Index), del que seguramente pocos o ninguno habréis oído hablar (yo por lo menos no lo conocía hasta que empecé a escribir éste artículo). Este índice, al igual que el Ibex35 o el S&P500, ilustra la evolución en las cotizaciones de los 50 vehículos clásicos más valorados por los coleccionistas. Éstos son elegidos a través de tres criterios principales: haber sido producidos en un número inferior  a las 1000 unidades, tener un valor de mercado superior a las 100.000 libras esterlinas y poseer una base de coleccionistas consolidada.

HAGI

De esta forma, los 50 modelos que integran el índice, han visto su valor duplicarse desde que Historic Automobile Group lo lanzara en el año 2009.

Fue el banquero Dietrich Hatlapa quien, en el año 2007, decidió profundizar en el estudio de la evolución del mercado de los vehículos clásicos. El exdirector de ING se dio cuenta de la extrema falta de información en este aspecto mientras exploraba la posibilidad de adquirir un Porsche RS60 Spyder.

En efecto, el mercado de vehículos históricos siempre se ha caracterizado por una fuerte falta de transparencia. La causa principal de esta carencia es el predominio de las transacciones privadas entre particulares, de manera que las únicas fuentes de información públicas sobre el curso de los precios de estos automóviles han sido las subastas. A pesar de todo el valor por el que un coche puede salir de una subasta no es un reflejo fiel del mercado, ya que el precio final tiene una fuerte componente emocional, consecuencia del pique entre pujadores.

BUGATTI

La llegada de Internet ha supuesto un aumento considerable de la transparencia del mercado, ya que cualquier persona desde su ordenador es ahora capaz de conocer de forma aproximada el precio al que se vende cualquier modelo de automóvil a lo largo y ancho del mundo. Esto puede ser útil para tasar modelos más o menos comunes, pero los canales por los que se venden los más exclusivos suelen permanecer fuera del radar.

Aquí es donde entra en juego HAGI, que en los últimos años se ha dedicado a investigar directamente a través de los compradores y agencias que han gestionado las ventas, para así poder determinar fielmente las tendencias en el mercado de los clásicos.

El año 2013 está siendo particularmente bueno para el sector, con un aumento del 38,9% desde enero. Este resultado se debe en gran medida al valor alcanzado por algunos de los modelos del índice en las subastas de Pebble Beach, que contribuyeron a una subida del 9% solo en el mes de agosto.

DINO

Además del índice principal, HAGI ha creado cuatro índices secundarios, que evalúan por separado la evolución en el valor de mercado de los Ferrari (HAGI F), Porsche (HAGI P), Mercedes-Benz (HAGI MBCI), y todas las marcas salvo Porsche y Ferrari (HAGI Top ex. P&F).

Entre estos la estrella del año es, como podéis imaginar, la marca de Maranello, con un aumento del 54,5% desde enero. Sin embargo, HAGI advierte de que en el largo plazo las tasas de crecimiento que se han visto este año no son sostenibles. A pesar de esto, todo apunta a que el índice continuará creciendo en el corto y medio plazo.

Basta con echar un vistazo a algunos de los modelos más emblemáticos del índice para corroborar esta tendencia:

Oro

Precio en 1980: 260£ por onza

Precio actual: 1.150£ por onza (+442%)

Aston Martin DB5 saloon

Precio en 1980: menos de 10.000£

Precio actual: más de 300.000£ (+3000%)

Ferrari Dino 246GT

Precio en 1980: menos de 9.000£

Precio actual: más de 150.000£ por un buen ejemplar (+1600%)

Porsche 911 Carrera RS 2.7

Precio en 1980: en torno a 9.000£

Precio actual: superior a 200.000£ (+2200%)

Mercedes-Benz 300SL Gullwing

Precio en 1980: sobre las 25.000£

Precio actual: hasta 500.000£ por buenos ejemplares (+2000%)

GULLWING1

Existen opiniones bien fundamentadas que tachan el aumento de los precios de estos automóviles de no ser más que otra burbuja de especulación que acabará por explotar.

Pecando de ser algo simplistas podemos decir que una burbuja se forma cuando se comienza a adquirir activos única y exclusivamente porque en el futuro van a revalorizarse. De esta forma el valor de mercado va aumentando y la gente sigue comprando, hasta un punto en que está tan alejado de su valor real que la burbuja explota y se desploma.

Por esto creo que la mejor manera de poder dar respuesta esta cuestión, es preguntarse si el pago de éste tipo de cantidades está justificado.

Personalmente opino que sí, pero con un matiz. Si bien no me parece que un precio de 50 millones de dólares para un automóvil esté justificado per se, sí que opino que cuando se compara con el precio que alcanzan hoy en día otros activos de alto valor, un precio semejante es perfectamente razonable.

Un ejemplo interesante para ilustrar este caso por sus similitudes con el mercado de los vehículos históricos es el de las obras de arte.

DELAHAYE

La primera de estas similitudes es su unicidad. Obviamente, al mencionar esta cualidad dejo de lado los vehículos fabricados en serie y cuyo valor de mercado es sensiblemente inferior al de los vehículos artesanales.

No existen dos Ferrari 250 GTO iguales. Podrán ser todos muy parecidos, casi idénticos, de la misma forma que las obras que integran la colección de un pintor puedan tener similitudes entre ellas, pero su fabricación artesanal hace que sean todos distintos, únicos e irrepetibles.

Tanto las obas de arte como los vehículos clásicos de excepción son fruto de un ejercicio de abstracción y búsqueda de la belleza. Hasta los años 60 la aerodinámica no era un factor en la ecuación a la hora de diseñar un automóvil, por lo que su diseñador tenía vía libre para dejar volar su creatividad e intentar crear el vehículo más bello posible, restringido tan solo por la funcionalidad del mismo. De esta forma los carroceros más celebres de la primera mitad del siglo XX llegaron a crear automóviles con formas tan caprichosas y una atención al detalle tan minuciosa, que merecen por si solos muchas más horas de contemplación que muchas de las obras que engalanan las paredes de los museos hoy en día.

TROSSI

Pero quien adquiere un clásico de excepción adquiere algo más que no obtiene con una obra de arte. Adquiere un pedazo de la historia del progreso tecnológico de la humanidad y de la revolución del transporte que supuso el automóvil.

Adquiere el fruto del esfuerzo y dedicación de hombres unidos tras la ambición de crear la máquina suprema, las cuales más de medio siglo después de su creación nos siguen dejando boquiabiertos. Adquiere un ente “vivo” capaz de emocionar además de a través de la vista, a través del tacto, el oído y el olfato; estableciendo una simbiosis casi total entre hombre y máquina.

Y lo mejor de todo… Puede conducirlo. Razón que a mi parecer es justificación suficiente para desembolsar hasta 250 millones en un vehículo único antes que en una imagen de dos hombres jugando a las cartas.

MEN

 

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One Comment leave one →
  1. Alminares permalink
    23 de noviembre de 2013 18:14

    Muy interesante el artículo aunque las cifras son de vértigo para los mortales.

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