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Pikes Peak, la carrera hacia las nubes

3 de julio de 2013

Cartel

-Vehículos con prestaciones de Fórmula 1, que se lanzan a la conquista de una cima situada a 4.300 metros de altitud, sobre el revirado trazado de una carretera de montaña de 20 km de longitud y 1.400 metros de desnivel, en la que los guardarraíles brillan por su ausencia. Ésta es la fórmula mágica que hace de la subida a Pikes Peak uno de los eventos más espectaculares del deporte del motor en el continente americano y en el mundo entero. El argumento para que año tras año se reúnan decenas de miles de apasionados del automóvil en la capital del estado de Colorado.

Este mismo fin de semana concluyó la nonagésima primera edición de esta carrera, que se viene celebrando desde el año 1915. Fue la segunda competición de automóviles en tener lugar en el continente americano, justo después de la creación de las 500 Millas de Indianapolis.

Este año, el todopoderoso Sebastian Loeb, ha colgado por un momento su nuevo mono de GT para pulverizar el último récord en la subida al monte Pikes Peak. Ha logrado marcar un tiempo de 8’48’’848, lo que supone una mejora de más de un minuto y medio respecto al mejor crono anterior, que estaba en manos del neozelandés Rhys Millen.

FIN

Todo esto ha sido posible gracias al esfuerzo realizado por el equipo de Peugeot Sport, que ha concebido y puesto a punto la máquina definitiva para alzarse con el triunfo en una prueba tan exigente como esta.

El Peugeot 208 T16 que ha pilotado el piloto alsaciano posee unas prestaciones que son sólo comparables a las de un monoplaza de Fórmula 1. Está dotado de un motor V6 de 3.2 litros biturbo con una potencia máxima de 850 caballos. Teniendo en cuenta que el peso total del vehículo es de tan solo 850 kilos, no hace falta ser un genio en matemáticas para calcular la increíble relación peso-potencia de 1 kilo por caballo.

208

Esta mecánica permite al T16 alcanzar los 100 km/h en un tiempo astronómico de 1,8 segundos, los 200 en 4,8, y su velocidad máxima de 240 km/h, que puede parecer escasa por la relación de marchas utilizada para un trazado como éste, en tan solo 7 segundos.

De esta manera Peugeot repite la hazaña de alzarse con el récord en la ‘carrera hacia las nubes’ que ya consiguió en el año 1988. Entonces, el finlandés Ari Vatanen, a los mandos del Peugeot 405 T16 estableció un tiempo de 10’47’’220. Poco después su proeza popularizaría la subida a Pikes Peak al publicarse el cortometraje ‘Climb Dance’ que recogía las imágenes del ascenso de Vatanen y que además fue galardonado con premios en varios festivales de cine.

La Unlimited Class, en la que han participado Peugeot y Loeb, es la categoría más popular, ya que es una categoría en la que ‘todo vale’ y en ella se encuentran consecuentemente los vehículos más espectaculares. Frecuentemente éstos son prototipos que han sido desarrollados por los fabricantes específicamente para la prueba y que se caracterizan por los enormes alerones delanteros y traseros y que garantizan un agarre óptimo sobre el sinuoso trazado a altas velocidades.

Pero el cártel de participantes en Pikes Peak no se limita solo a la Unlimited Class. En realidad hay más de diez categorías de coches y otras tantas de motos, lo que abre la participación a un abanico de vehículos difícil de encontrar en cualquier otra competición del motor. Prácticamente cualquier automóvil tiene cabida en esta prueba siempre que reúna los requisitos de seguridad exigidos por la organización. De esta forma es posible ver subir al monte Pikes Peak desde buggies y fórmulas hasta cabezas tractoras de camión, pasando por sidecares y clásicos; con motorizaciones tanto de gasolina como eléctricas.

Camión Pikes Peak

Precisamente una motorización eléctrica ha sido la que ha marcado el mejor crono de todas las categorías de motos. Es la primera vez que un vehículo eléctrico se impone en la prueba, y lo ha hecho dejando a más de 20 segundos al siguiente mejor registro de las categorías de dos ruedas.

Carlinn

Ha sido Carlinn Dune, quien a bordo de su Lightning Super Bike ha establecido un tiempo de 10 minutos y 694 milésimas.  Además de darle la victoria en esta edición, le deja a apenas quince segundos del récord absoluto en motocicletas.

Desde los inicios de la cita, la pista ha sufrido muchos cambios. Al inicio la prueba tenía la particularidad de combinar una sección asfaltada con otra de tierra. Sin embargo, el año pasado se terminó de asfaltar el trazado hasta la cima, algo que desde mi punto de vista ha hecho perder una parte del encanto de la prueba. El hecho de que ahora la totalidad del trazado esté asfaltado hace que no sean comparables los tiempos establecidos a partir de 2012 a los del pasado, aunque ahora también es seguro que para mejorar los tiempos todo dependerá de máquina y piloto, puesto que la pista permanecerá igual.

A pesar de todo, el tiempo establecido por Loeb es realmente de otro planeta y seguramente pasarán varios años hasta que alguien pueda mejorar la marca que ha establecido el talentoso francés.

La Pikes Peak International Hill Climb ha sido un testigo de primera mano de la evolución del automóvil. Lo que empezó como un evento para promocionar la recién construida autopista de Pikes Peak en 1915, ha acabado convirtiéndose en una cita única de referencia a nivel mundial y en la que prácticamente cada año se sube el listón de cara a la siguiente edición.

Ahora sólo nos queda por saber si Loeb querrá repetir el año que viene…

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