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WRC: La agonía de un campeonato del mundo

14 de noviembre de 2012

-Desde que se constituyera el campeonato allá por 1973, Ford siempre había estado como equipo oficial y ha sido una de las banderas más visibles en los tramos. Sin embargo, el pasado mes de octubre llegaba a nuestros oídos la noticia de que Ford abandonaba oficialmente el mundial de rallies a final de año.

Desde hace años vengo preguntándome qué decisiones son las que han llevado al WRC a la situación actual, que no es ni de lejos la mejor posible.

Los rallies son quizás el deporte de motor que cuenta con la afición más leal e incondicional, puesto que no deja de llenar los tramos en cualquier pista del mundo carrera tras carrera. Sin embargo, determinadas decisiones equivocadas en el pasado han hecho que el campeonato tenga cada vez menos repercusión. Para explicarlo mejor, retrocederé algunos años.

A principios de la década de los 80 se venía desarrollando una mejoría técnica de prestaciones muy grande en todas las competiciones del automovilismo. En la Fórmula 1, por ejemplo, la profunda revolución aerodinámica junto con los motores turbo, dio a luz a alguno de los más espectaculares monoplazas de la historia, y récords de potencia de hasta 1.500 CV en calificación inimaginables hoy en día.

Pero la Fórmula 1 era un coto muy cerrado, y un mundo en el que el público no tenía acceso ni a los pilotos ni a la esencia de la competición. Quizá, éste fue uno de los primeros puntos que motivó la eclosión de los rallies. En cada parque cerrado, en cada podio, la gente podía acercarse a sus ídolos, pedirles autógrafos y ver de cerca los coches, lejos de las frivolidades más típicas del “gran circo”. Los coches, éste era el segundo factor decisivo para atraer a las masas.

La liberalización de normas de potencia y peso, junto con un aspecto exterior de coche de calle que  ayudaba a las ventas, hizo que público y marcas se diesen la mano para iniciar una carrera de desarrollo en la cual miles de personas parapetadas en las cunetas se convertían en testigos de uno de los momentos históricos del automovilismo moderno: el nacimiento del grupo B.

El grupo B fue una serie de regulaciones para automóviles de carrera establecidas por la FIA. Los automóviles del grupo B, muy potentes y ligeros, aportaron importantes novedades técnicas a la competición, como la tracción integral y los motores turboalimentados que permitieron elevar la potencia a nuevos límites. Entre los más representativos se encuentran el Audi Quattro, el Lancia 037, el Peugeot 205 Turbo 16 o el Lancia Delta S4.

La espectacularidad de estos coches queda plasmada en vídeos como éste, con Ari Vatanen en la subida a Pikes Peak (Colorado).

Durante los años que se mantuvo la categoría, el número de adeptos a esta especialidad no dejó de crecer, y a mediados de los 80 el campeonato del mundo de rallies tenía una repercusión similar a la F1. Sin embargo, el aumento de tecnología sólo en forma de potencia y no en forma de seguridad, hizo que las sombras empezasen a planear sobre el grupo B

Evidentemente, la peligrosidad era grande por la potencia de los coches, si bien me permito comentar que el problema que realmente desencadenó la crítica a este tipo de coches era la enorme gente que acudía a los rallies, y en muchos casos la pésima ubicación por parte de la organización.

La eliminación del grupo B en 1986 supuso el fin de la era dorada de este deporte.

Durante los 90, el campeonato mantuvo unas cuotas aceptables de público. Las marcas japonesas como Toyota, Subaru o Mitsubishi coparon las primeras posiciones de los podios. Es en esta época cuando se elaboran códigos de homologación cada vez más rigurosos que hacen que el potencial de los equipos para desarrollar sus coches se vea más reducido.

La entrada de los WRC hizo que esta situación se agravase aun más, al prohibirse kits aerodinámicos o potenciaciones mecánicas. Los coches aumentaron mucho su seguridad pero redujeron su tecnología y, sobre todo, lo que atraía a la gente, la espectacularidad.

Mientras otras competiciones mantenían unas normas que obligaban a las marcas a desarrollar nuevas soluciones, el escaso margen de mejora de los WRC hizo que desapareciese el interés por entrar al campeonato.

Poco a poco han ido cayendo los grandes baluartes del campeonato: Audi, Lancia, Toyota, Peugeot o Subaru. La lista es interminable y acaba con el nombre de Ford. Pero, ¿por qué ya no interesan los rallies a las marcas?.

La respuesta es compleja. La actual crisis enmascara un problema que, por otra parte, ya hace años que se viene vislumbrando. Resulta que unas normas destinadas a reducir los costes no sólo no han logrado hacerlo, sino que impiden volver a la vieja filosofía de “altos vuelos” que tanto anhelan muchos.

Los medios de comunicación han dejado estas pruebas de lado porque no son fácilmente seguibles en directo. Además, el síndrome F1 hace que todos los pilotos deseen llegar al gran circo y que ya no se valore tanto esta alternativa, como en casos como el de Carlos Sainz Jr., que no seguirá los pasos de “El matador”.

Con todos los respectos a quién parezca no gustarle, el nivel del campeonato ha bajado mucho. Sébastien Loeb es un grandísimo piloto, con un estilo muy fino que le ha llevado a ser el piloto mas laureado de la historia del automovilismo, pero me cuesta pensar en quién ha podido hacerle frente a lo largo de estos últimos años, a pesar de la igualdad en los coches.

Los rallies siguen contando con su grupo de adeptos, pero han desaparecido como deporte de masas, y eso en el mundo actual supone un serio problema. Si se permite que las nuevas normativas sigan encorsetando a los coches, seguiremos viendo un campeonato mermado.

Entradas de marcas como Volkswagen y Hyundai permiten, no obstante, seguir pensando en que la situación se pueda revertir.

Los rallies son necesarios para mantener una cantera de pilotos y acercar el espectáculo del motor al gran público. Por eso, como gran aficionado a esta especialidad, espero que el campeonato se recupere y que Jean Todt, presidente de la FIA, no descuide el campeonato que le dio fama en sus inicios como Team Manager en Peugeot. Esperamos poder seguir oyendo esos “ras” muchos años más.

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2 comentarios leave one →
  1. 20 de mayo de 2013 12:26

    Thanks for your personal marvelous posting! I genuinely enjoyed reading it,
    you’re a great author.I will be sure to bookmark your blog and will come back down the road. I want to encourage one to continue your great job, have a nice holiday weekend!

    • 20 de mayo de 2013 13:48

      Thank you so much for your support!! I really love to share my passion about motorsport with those who love this amazing sport.

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