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Subaru BRZ (prueba y análisis + vídeo)

26 de octubre de 2012

-Hace unas semanas tuve la oportunidad de probar el nuevo Subaru BRZ. Fue una prueba que me emocionó especialmente, sobre todo porque es un coche que no ha salido al mercado todavía y muy poca gente ha tenido la oportunidad de tenerlo entre sus manos. Hace ya un par de años que había oído hablar del proyecto de este coche y ya entonces corrían rumores serios de que Subaru y Toyota lo estaban llevando a buen puerto y pronto enseñarían los resultados de su trabajo. Las dos marcas trabajaron duro para desarrollar dos coches por separado pero que son hermanos prácticamente gemelos, uno es el que nos ocupa en esta prueba y el otro es el Toyota GT 86. Quizás entonces no esperase que hoy ya estuviese rodando por las calles el Subaru BRZ, pero mucho menos esperaba encontrarme con un coche tan bien hecho, y sobre todo tan afinado hacia las necesidades del público de hoy en día.

Es un coche económico pero cuida de que cada euro que invirtamos en él se aproveche al máximo. Así, no ofrece potencias de espanto pero tiene una mecánica equilibrada y perfectamente integrada en el conjunto del coche, lo que le convierten en una máquina rápida, estable y sobre todo divertida. Saldrá a la venta en diciembre desde 30.900 €. Si no podéis esperar hasta entonces, nosotros os contamos todos los detalles del Subaru BRZ y nuestra experiencia con el deportivo japonés en este análisis y con el vídeo que os hemos preparado:

EXTERIOR: 

-El Subaru BRZ es un coche pensado para sorprender, y su exterior lo deja bien claro. Desde el primer minuto nos damos cuenta de que es un coche japonés, tanto por fuera como por dentro, y mantiene la línea que caracteriza a algunos de los grandes deportivos nipones.  La carrocería se va elevando ligeramente desde la parte delantera. Parece un coche pequeño, pero en el fondo no lo es tanto. Mide 4,2 metros de largo, 1,7 metros de ancho y 1,3 metros de alto. Tengo que decir que engaña visto en fotografía. Y es que solo cuando realmente nos encontramos cara a cara con el BRZ nos damos cuenta de sus dimensiones y del aplomo que transmite sobre el terreno un conjunto de esas características. Cuando fui a recogerlo, después de haberlo visto tantas veces en fotos, me sorprendió y mucho lo bien rematado que estaba y la primera sensación que transmitía.

El exterior de este coche es de esos que no deja a nadie indiferente. Habrá gente a la que le guste y otra que se muestre escéptica ante sus formas. De lo que no hay duda, es que no pasará desapercibido ante ningún ojo, para bien o para mal.  Está plagado de curvas, elevaciones y cambios de nivel que le aportan un aspecto musculoso y, aunque compacto, visto en directo transmite gran sensación de robustez. Subaru ha justificado estas formas en una aerodinámica excelente que le aportan un coeficiente de resistencia al deslizamiento de tan solo 0,27. 

Es un coche japonés y quien esperase que no iba a dejarse influir por las tendencias del país asiático se equivocaba. El tunning es una práctica que goza de muchos aficionados en Japón, y el BRZ tiene un toque que le orienta en parte hacia las tendencias de ese mundo. Bien es cierto que se hace de forma elegante y sin descuidar en absoluto la estética, pero algunos elementos de este Subaru le vinculan innegablemente con las carreras y las competiciones de los más quemados de la calle. No podía ser de otro modo.

La matriz del diseño en sí me encanta. No le falta ninguna prenda que deba vestir todo buen deportivo. Tiene un capó delantero dominado por una línea central bien marcada y una parrilla frontal dominada por las tomas de aire. Dos de ellas en los laterales, donde están insertadas las luces de niebla. La otra es más grande y está en la zona central. Por debajo tenemos un saliente anguloso a modo de splitter, una pieza que en Fórmula 1 se usa para dividir el flujo de aire por encima y por debajo del fondo plano, y que habitualmente montan los deportivos de calle como simple decoración en la mayoría de los casos.

Los pasos de rueda y las aletas son sencillamente asombrosas. Si bien las traseras cumplen sobre todo una función estética ayudando a ensanchar la parte de atrás, las delanteras nos servirán también como referencia durante la conducción. Esto es porque son visibles desde el puesto del piloto en el interior del habitáculo, y gracias a ellas podemos colocar las ruedas exactamente donde pongamos el ojo. Además, es innegable que al igual que las traseras aportan un punto estético que hace destacar la deportividad y la agresividad en el conjunto de la carrocería pero sin hacer que pierda la elegancia.  

Los laterales están dominados por unas puertas amplias propias de un coupé de estas características y unos faldones inferiores discretos que desembocan hacia las aletas traseras. Tal es la prominencia de la carrocería a la altura de ambos ejes que las zonas de acceso al habitáculo quedan ligeramente empujadas hacia el interior del conjunto. Destacan unas falsas branquias inmediatamente después de los retrovisores. Personalmente no me gustan porque tengo cierta aversión a todo tipo de ornamentación cuya función sea simular accesorios de alto rendimiento que el coche realmente no lleva. En el fondo solo son engaños estéticos, y aunque algunos puedan estar justificados cuando queramos incrementar la sensación de deportividad, otros como es el caso de estas inserciones de plástico solo sirven para dejar bien claro nuestro afán de aparentar. Es cierto que de lejos son bonitas, e incluso pasan por reales, pero solo hasta que nos acercamos a menos de diez metros  y se nos cae el alma a los pies. Por suerte, hace poco me ha llegado información de que en la versión española las branquias se venderán como accesorio, al igual que el encendedor de la consola central y una tapa especial para el depósito de combustible.

Los retrovisores, al contrario que las branquias, quizás sean un gran acierto en la perspectiva lateral. Están incrustados en un soporte que los eleva sobre la zona superior de las puertas, y ello supone el único toque retro que se puede ver en el coche, y que no queda mal del todo. Además, quedan en una posición muy cómoda para el conductor y son realmente útiles gracias a su superficie de visión. 

La parte trasera es la más lograda, sin lugar a dudas. Es la parte más compacta del coche, y también en la que se aglutinan la mayoría de las formas que enamorarán a muchos cuando vean al BRZ por primera vez. Es también la parte donde el coche parece más robusto y musculoso, y realmente parece que está pensada para esconder en ella a un propulsor de mayor envergadura que el que en verdad monta el coche. Las curvas de las aletas no terminan ahí y discurren hacia el paragolpes, que sobresale abundantemente del conjunto y soporta un difusor muy bonito en el que están incrustadas las luces de niebla en la zona central y dos grandes escapes en los extremos. El detalle de las luces en la zona baja de la parte central nos lleva la mente a los coches de competición, que también montan luces de aviso o emergencia en esa zona.

Los escapes merecen mención a parte, y es que con sus 86 mm. de diámetro y su color plata brillante, contrastan con el negro del difusor y en ningún momento pasan desapercibidos. Los mismos escapes los monta el Toyota GT 86, el hermano gemelo del BRZ.

Algunas personas que vieron el coche comentaron que los tubos de escape eran demasiado grandes e incluso desagradables a la vista. A mí, como a todos los fanáticos del motor que los vieron, me parecen muy bonitos y un gran acierto por parte de la marca. Es cierto que en otro tipo de coche no encajarían, y también lo es que son llamativos, pero si en algún diseño se han de usar, sin duda es en el de un coche como éste. No desentonan y contribuyen a reforzar su aspecto.

El difusor, como os dije, es realmente bonito y tal es su influencia en la personalidad del Subaru que sin él el coche parecería otro. No obstante, solo hace falta darle un pequeño toque con el pie para ver que su función es ante todo estética. Está bien encajado pero queda demasiado a la vista que es simple plástico, y lo que es peor, da sensación de fragilidad. También es cierto que no se puede hacer un coche de estas dimensiones y con el peso que tiene el BRZ si descuidamos el lastre que ponemos en la carrocería. 

No puedo dejar el exterior sin acordarme del alerón trasero ni. Es otro de los elementos colocado en honor a los enamorados del volante. Ocurre algo parecido que con los escapes. Me gusta mucho, pero entiendo que no todo el mundo piense igual. No obstante creo que la trasera de un coche como éste se merecía un alerón así. Es amplio y tiene formas angulosas muy marcadas. A parte de la función aerodinámica, sirve para marcar personalidad en la caída de la luna trasera, que es bastante limpia. Aún así, a los ojos de alguien que no busque un coche como éste, quizás parezca algo imposible de asumir.

Sobre la carrocería, el techo muestra una hendidura central que aporta sensación de velocidad y de refinamiento aerodinámico. Desemboca en la luneta del maletero, que contra lo que se pueda pensar, no da acceso al interior del habitáculo como lo haría un 3 puertas, sino que tiene la estructura del maletero de una berlina. Por tanto, la luna de la zona trasera está fija y no se abre cuando abrimos la zona de carga.

Realmente creo que el conjunto de la carrocería es muy íntegro y consigue salvar cierta discreción y elegancia sobre el dominio de rasgos agresivos y deportivos, que son los que sin duda mandan. Son algunos de los adornos que se colocaron sobre la misma, como las falsas branquias, los faros traseros o los amplios escapes cromados, los que nos dejan claro que estamos un coche para auténticos fanáticos de las cuatro ruedas, dispuestos a sacrificar belleza a cualquier precio.

 

Las llantas que montaba el BRZ de pruebas eran de 17”, un tamaño apropiado y que no distorsionaba con el conjunto. Su diseño era de radios dobles, entremezclando grises y cromados.

INTERIOR Y EQUIPAMIENTO:

-Recuerdo perfectamente cuando entre por primera vez en el BRZ y me senté en el asiento del conductor. El coche olía todavía a nuevo y la primera impresión no pudo ser mejor. Al igual que me ocurrió con el exterior, tenía una imagen de las fotografías que no se correspondió con la realidad. Visto en directo, sorprendía por la amplia distribución del habitáculo, el buen tacto de los mandos principales y unos acabados deportivos preparados para hacer la conducción aún más placentera, sobre todo a los ojos. En el caso concreto de nuestra unidad de pruebas, esta sensación era todavía más acentuada porque montaba cambio automático. Por ello, detrás del volante se escondían unas levas grandes y muy cómodas, que se mueven fijas con el volante, y que reforzaban notablemente la deportividad de la zona interior. Eso sí, también eran de plástico.

 

Puedo decir, por lo que os he dicho, que el interior del deportivo japonés superó mis expectativas y de algún modo ofrece más de lo que cabría esperar observando tan solo las fotografías. No obstante, se hacía notar el contraste de calidades entre los acabados de distintas zonas. Así, nos encontramos con elementos premium como los asientos, mezclados con otros mediocres como las incrustaciones del salpicadero. Si bien es cierto que nuestra unidad de pruebas estaba equipada con el nivel más alto que se ofrece, sorprende la existencia de diferencias tan acusadas entre unas zonas de calidades corrientes y otras que montan material más propio de un segmento superior.

A parte de la mecánica y las sensaciones al volante que ofrece el BRZ, de las que luego os hablaré, sin duda mi parte favorita del coche son los asientos. Son todo lo deportivos que cabría esperar, y si ello le sumamos que incorporaban calefacción de dos niveles, tenemos el cóctel perfecto.  Básicamente me refería a este conjunto cuando hablaba de acabados más propios de un segmento superior.  Están forrados en piel con algunas zonas en cuero alcántara, y rematados con costuras de contraste de color rojo. Son bonitos, muy bonitos. Pero al margen de la estética, son perfectos para la conducción deportiva. He visto coches mucho más rápidos y potentes con asientos infinitamente peores. Están a medio camino entre unos asientos deportivos orientados al confort y unos auténticos baquets. Agarran a la perfección en curvas rápidas y son absolutamente regulables (a excepción de la zona lumbar), lo que les permite ofrecer una posición de conducción perfecta para cada piloto. Ahora bien, a la hora de viajar si bien no dan problemas en viajes cortos, nuestra espalda podrá resentirse y mucho si estamos sentados más de tres o cuatro horas seguidas. A esto también ayuda la dureza de la suspensión, que aunque no llega a ser incómoda, si está afinada para que no balancee demasiado el coche y muchas de las irregularidades del terreno terminan en nuestros huesos.

El cuentavueltas es incómodo porque la aguja se mueve desde más atrás de lo que solemos estar acostumbrados. Esto no es importante porque contamos con un velocímetro digital que será nuestra principal referencia, junto con el piloto rojo que se enciende cuando las revoluciones ya están al límite. En el cuadro principal también tenemos a nuestra disposición un odómetro y un pequeño ordenador de a bordo que nos marcará los consumos medios.

Las plazas traseras son absolutamente significativas, y aunque en teoría pueden ir cuatro personas en el coche, la presencia de los dos ocupantes de las plazas traseras, excepto que sean niños, rallaría en la ilegalidad. Aún así, son muy útiles como complemento al maletero para dejar parte del equipaje más ligero. Las plazas delanteras no tienen problema de espacio e incluso la altura libre al techo es suficiente para que personas muy altas puedan conducir sin ningún tipo de problema.

El coche, en nuestra versión, montaba de serie la calefacción de los asientos y un climatizador bizona, además de un buen sistema de navegación en el que también estaban integradas el resto de funciones multimedia del coche. Ciertamente en este aspecto no le faltaba de nada y ofrecía salida auxiliar de audio, lector de tarjetas SD, memorias USB, etc. El equipo de audio también me dejó muy satisfecho y dentro de lo razonable ofrece calidades excelentes para el usuario medio. Asimismo, en todo el habitáculo hay varios huecos disponibles que se agradecen a la hora de dejar en ellos nuestros objetos personales. La guantera, en el lado del copiloto, es amplia y además está refrigerada.

La mayor pega que veo en el interior, es la calidad de las inserciones, que son de un plástico corriente y no transmiten la sensación de seguridad y calidad que deberían. 

El maletero es amplio y mucho más espacioso de lo que cabría esperar en un coche de este tipo. En él podemos albergar todo el equipaje de una persona para viajes largos, e incluso de dos. Aunque queda bastante reducido, sobre todo en altura, tiene un fondo considerable que le hace ganar capacidad. No obstante, se resiente en calidad de acabados al igual que ocurre en otras zonas y al cerrar el portón se escuchan sonidos bruscos y poco agradables. Da la sensación de que si golpeamos con fuerza se va a romper. Debería de haberse cuidado más este aspecto para que fuese más suave el proceso de cierre y apertura del compartimento de carga. 

En definitiva, tanto el equipamiento como el interior del Subaru BRZ nos ofrecen más por menos. Y es que muchas cosas que incorpora de serie este coche se pagan como extra en la mayoría de las marcas. En España, podremos elegir entre dos versiones, la Sport (30.900 €) y la Premim (32.400 €). La unidad de pruebas montaba el mismo equipamiento que llevará la versión Premium, a excepción del navegador que no estará disponible en nuestro país. Aún así y aunque en el fondo no compense, para los que prefiráis ahorraros 1.500 €, la versión Sport trae todo el equipamiento necesario. Tan solo echaréis de falta los fantásticos asientos rematados en piel y los faros antiniebla.

En cualquiera de las dos versiones, Subaru ha derrotada claramente a la competencia. Ofrece un coche a todos aquellos que no solo buscan un medio de transporte y además por un precio asequible que nos permitirá vestirlo como se merece. Veremos incluso pedales e inserciones de aluminio en los pasos de las puertas. Niveles de equipamiento (y diversión) similares son mucho más caros en cualquier otra marca. Quizás sea este el deportivo anticrisis.

En cuanto a seguridad, se ofrece lo mismo para ambas versiones. Airbag frontal para conductor y acompañante, airbag para las rodillas del conductor y airbags laterales. ABS, repartidor electrónico de frenada, anclajes ISOFIX, etc… A parte de ellos, tiene los controles de tracción y de estabilidad configurables mediante los modos de conducción.

DINÁMICA Y CONDUCCIÓN:

-Este es el apartado donde el BRZ brilla con todo su esplendor. Es cierto que dado el presupuesto existían limitaciones a la hora de conseguir un precio ajustado que ofrecer al cliente. No obstante, creo que se ha sabido diseñar y aprovechar a la perfección cada esquina del coche para conseguir un vehículo equilibrado, rápido y deportivo. No es un coche que nos permita dejar atrás a cualquiera derrochando potencia, pero tiene una mecánica afinada para acercar todo lo posible las sensaciones del asfalto al conductor, para hacerle disfrutar.

Encaja un motor bóxer de 1.998 cc. que ofrece un máximo de 200 CV. Bien es cierto que no ofrece una potencia de escándalo para pegarnos al asiento, pero gracias a su peso (1.262 kg. en versión Premium) es más que suficiente para que podamos encontrar los límites del coche y buscarle las cosquillas en curvas reviradas o zonas rápidas.

Cuando encendemos el coche, las agujas nos saluda en el cuadro de mandos dando un recorrido de vuelta completa. No necesitaremos llave porque viene equipado con control de proximidad. Bastará con mantenerla cerca del coche y pulsar el botón Start/Stop. Bien es cierto que al encenderlo, desde el interior no emociona especialmente ni en cuanto a ruido ni en cuanto a vibraciones. Si cerramos los ojos, tendríamos la sensación de estar dentro de un utilitario corriente. No obstante, veremos que esto cambia cuando bajamos con fuerza el pie derecho.

Lo peor de la mecánica del Subaru BRZ es que es muy perezosa a bajas revoluciones, y no empieza a mostrar los dientes hasta que llegan las 4.000 rpm. No obstante, a partir de esta zona tanto el rendimiento como el sonido del motor son fantásticos.  El sonido llega al interior a través de un manguito de resonancia y ello, sumado a unos escapes que generan sonidos graves, hace que nos llegue una melodía que casi podría colar por la de un V6, excepto por un ligero exceso de petardeo.

Nuestra versión de pruebas montaba un cambio automático que pedimos a Subaru explícitamente y que sin duda os recomiendo. Quería ver si estaba a la altura y dio la talla de forma sobrada. Es una caja con convertidor de par y 6 velocidades, con posibilidad de configurarse en modo Sport y que realiza cambios en solo 0,2 segundos. Pero lo más impresionante son las reducciones, capaz de hacerlas en tiempos récord y sin a penas perder fuerza en el eje.

Los 200 CV llegan cuando alcanzamos las 7.400 rpm. y ahí es donde realmente se disfruta. Pagaremos como precio un incremento notable de los consumos, pero los motores gasolina es lo que tienen. Si conseguimos mantener el motor en esa zona, el coche responderá inmediatamente a cada pisotón de acelerador y solo desearemos ver la salida de la curva para que llegue el momento de volver a bajar el pie.

Las suspensiones (MacPherson delante y doble triángulo detrás) son muy firmes y no dejan que el coche se mueva demasiado en las curvas, lo que es de agradecer a la hora de pasar rápido. Es cierto que en viajes largos no son cómodas y terminamos con la espalda dolorida, pero eso en el fondo es lo bueno de conducir un deportivo.

Los frenos (discos de 294 mm. de diámetro en el eje delantero y 290 mm. en el trasero) pasan el corte pero se quedan lejos, en mi opinión, de ser excelentes. El equipo quizás parezca el adecuado para un coche de estas características y es cierto que responde bien en un primer momento. No obstante, he comprobado que después de pasar unas cuantas curvas rápidas y tras haberse calentado bastante baja mucho su rendimiento, hasta el punto de que por mucho que pisemos no van a responder como lo hacían en un principio. Es verdad que tenemos que forzarlos para calentarlos y que esta situación se produzca, pero creedme que ocurre. 

La dirección sí es excelente, muy rápida y muy firme. Podéis ver en el vídeo que para la mayoría de las curvas no es necesario despegar las manos del volante, y es algo que se agradece en conducción deportiva y circulando por ciudad.

Tocando un botón podremos volver más permisivo el control de tracción. El control de estabilidad VSC se controla también se puede relajar pulsando un botón o incluso desconectarlo por completo si lo pulsamos durante 3 segundos. Desconectando el VSC y rondando en modo Sport es cuando más fácil nos resultará forzar derrapadas.

Otra de las claves del BRZ es que toda la potencia se envía al eje trasero, y ello unido a sus características técnicas hace que sea lo más parecido a conducir un kart. Es fácil deslizarlo de atrás, sobre todo con los controles de tracción y estabilidad desconectados. Y todavía lo es más con asfalto deslizante. Si llueve ya os comenté en el vídeo que no os recomiendo llevar los controles desconectados, o al menos si queréis conducir sin preocupaciones. Y es que el BRZ parece que va sobre una pista de patinaje cuando pisamos con fuerza sobre pavimento mojado y sin controles. Incluso en rectas, a la mínima que se acelera fuerte pude comprobar de primera mano como saltan todos los controles del coche, o bien lo fácil que es deslizarlo con simples movimientos de volante si los llevamos desconectados.

 

CONCLUSIÓN Y VALORACIÓN PERSONAL:

-El Subaru BRZ me ha parecido un coche formidable. Está pensado para triunfar en un sector de clientes que hasta ahora ninguna marca había cubierto. Aquel en el que llevaban años olvidados todos los apasionados de la conducción que querían tener un coche para canalizar sus ansias de motor sobre el asfalto.

Mucha gente quizás lo interprete como un segundo coche, y no les falta razón. Hacer viajes largos con el BRZ puede resultar incómodo y costoso debido a la diferencia de consumo que presenta con respecto a un utilitario. En ninguna cabeza cabe usarlo tampoco para tareas familiares, salvo en circunstancias muy esporádicas. Aún así, podría encajar en el día a día de una persona joven que pueda estar dispuesta a sacrificar algo de comodidad a cambio de poder sentarse todas las mañanas en un auténtico deportivo.

 

Estas palabras sobran para los enamorados del motor, pero el resto del público ha de entender que el BRZ no es un coche que valore la comodidad, ni tampoco la habitabilidad, la elegancia sofisticada o la economía de combustible. Es una máquina preparada para ser exprimida. Un chico malo de aspecto agresivo. Una oportunidad para todos los que nos gustan las sensaciones de una mecánica auténticamente deportiva pero no somos millonarios. En definitiva, un regalo de la técnica hecho con pasión, inteligencia y creatividad.

Recientemente se ha reportado un problema que quiso empañar la salida a mercado del BRZ. Se trataba de un fallo en la programación de la ECU, que posteriormente derivaba en fallos mecánicos debido a que la centralita influía de manera errónea en el comportamiento del coche.

Fueron muchos los que vieron aquí una oportunidad para criticar a este coche, infravalorando datos tan aplastantes como un 5/5 de Jeremy Clarkson en la revista Top Gear. No obstante, Subaru ya ha solucionado el problema y además es un fallo que no se había extendido a las unidades europeas, ya que tan solo las ECU americanas habían sido programadas de forma errónea. Si teníais al Subaru BRZ en vuestra lista de la compra, conservadlo y no os dejéis engañar.

Tal ha sido el éxito del Subaru BRZ en los últimos días que ya se han encargado algunos preparadores como el australiano Possum Bourne Motorsport (PBMS), en sacar versiones de circuito como la que veis en la imagen.

Aunque existen modelos que le derrotarían técnicamente como el Nissan 370Z, el Audi TT, el Porsche Cayman o el BMW Z4, ninguno cubre de forma tan sobresaliente el sector de cliente al que se orienta el BRZ. Por ello no me extrañaría que en breve veamos desarrollos similares en el mercado, aunque algunas compañías como la japonesa Mitsubishi han declarado recientemente que no tienen intención de fabricar algo similar.

El coche me ha encantado. Mi nota, un 8,75/10.

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